El Centro
Un espacio donde la infancia se vive aprendiendo, explorando y creciendo, con juego, naturaleza, estimulación sensorial y educación emocional
Nuestra historia
El Centro de Educación Infantil Almanzor inicia su andadura en el curso 2025/2026 como centro educativo privado. Este centro, al igual que el Colegio Almanzor, el cual cuenta con más de 30 años de trayectoria, es gestionado por la Cooperativa de Enseñanza Vicente Aleixandre S.C.A.
En los primeros años de vida, los niños y las niñas conocen el mundo a través de los sentidos y el juego, por ello, en el Centro de Educación Infantil Almanzor promovemos el desarrollo motriz y cognitivo a través de la exploración, la experimentación, el movimiento y la estimulación sensorial.
- Nuestras nuevas instalaciones están pensadas para acompañar esta etapa con propuestas que invitan a descubrir, aprender y crecer en contacto con diversos materiales, texturas y entornos. El espacio les inspira: aulas con luz natural, lugares al aire libre, contacto con la naturaleza y cocina propia con alimentación saludable.
- Nuestra enseñanza se asienta en un contacto muy cercano y abierto hacia las familias, respetando los ritmos de cada niño/a y convirtiéndolo/la en protagonista del proceso de aprendizaje.
- El equipo docente es especializado, comprometido y diseña actividades que despiertan el interés y fomentan la autonomía de nuestros/as niños/as, construyendo cada día una jornada emocionante.
¿Cómo es nuestra metodología?
Podemos resumir las bases de nuestra metodología en los siguientes aspectos:
-
Enfoque educativo centrado en la experiencia:
En lugar de basarnos únicamente en contenidos teóricos, en nuestra escuela ofrecemos vivencias prácticas que permiten a los niños y las niñas aprender haciendo. -
Exploración activa del entorno:
A través del contacto directo con el mundo que los rodea, el alumnado utiliza sus sentidos, experimenta y aplica lo que va descubriendo. -
Aprendizaje significativo y natural:
Las actividades —tanto dentro como fuera del aula— se convierten en oportunidades para desarrollar sus capacidades de forma espontánea y profunda. -
El juego como motor del desarrollo:
Sabemos que el juego es una herramienta clave para que los niños y las niñas adquieran habilidades sociales, emocionales, cognitivas y físicas de manera divertida y efectiva. -
Niños como protagonistas de su aprendizaje:
Cada niño/a avanza a su propio ritmo, guiado por su curiosidad. Fomentamos la autonomía, la creatividad y la seguridad en sí mismos/as. -
Preparación para la vida, no solo para la escuela:
Nuestra propuesta educativa busca formar niños/as capaces, resilientes y con ganas de seguir aprendiendo, dentro y fuera del aula.
Pedagogías Activas
En nuestro Proyecto Educativo no nos decantamos por una sola línea metodológica, sino que conviven distintas pedagogías que nos ayudan a configurar un proceso de enseñanza diverso, multifuncional, novedoso y eficaz. Se trata de pedagogías activas respetuosas con el desarrollo del alumno/a y que lo/la colocan como protagonista de su aprendizaje.
Extraemos lo mejor de cada una de estas pedagogías para proporcionar al alumno/a la mejor calidad educativa:
-
María Montessori:
Aprendizaje autónomo y autoorganizado, con materiales específicos y entornos preparados. “El niño no es un recipiente que llenar, sino una fuente que hay que dejar brotar.” -
Reggio Emilia (Loris Malaguzzi):
Aprendizaje por proyectos. El arte, la expresión y la colaboración como base del aprendizaje. “No podemos enseñar nada a los niños, sólo podemos ayudarlos a descubrirlo en su interior.” -
Waldorf:
Conexión con la naturaleza y las estaciones. Ausencia de tecnología y estímulos artificiales. “La experiencia directa con la naturaleza es la base esencial para el desarrollo saludable del niño.” -
Pickler:
Movimiento libre. No se fuerza a adoptar posturas o habilidades (como sentarse o caminar). Se le permite desarrollarlas de forma natural, según su propio ritmo. “El movimiento libre es la base para un desarrollo motor sano y para la construcción de la autonomía del niño.”
Provocaciones educativas
Las provocaciones son propuestas intencionadas que se presentan a los niños y las niñas para estimular su curiosidad, exploración y pensamiento creativo. Se basan en materiales organizados de forma atractiva, abierta y sugerente, sin instrucciones específicas, para invitar al juego, la experimentación y la investigación.
Suelen utilizarse en metodologías como Reggio Emilia y otras pedagogías activas, y pueden incluir elementos naturales, materiales de arte, objetos reciclados, luces, espejos, entre otros.
El objetivo no es dar una tarea cerrada, sino provocar el interés y permitir que el alumnado tome la iniciativa, desarrolle ideas propias y se exprese de múltiples maneras.
Estimulación sensorial
La estimulación sensorial es fundamental en la etapa de educación infantil porque es a través de los sentidos que los niños y las niñas comienzan a conocer y entender el mundo que los rodea. Durante los primeros años de vida, los sentidos —vista, oído, tacto, olfato y gusto— son las principales vías para explorar, aprender y desarrollar habilidades cognitivas, emocionales y motoras.
Al ofrecer experiencias sensoriales variadas y adecuadas, los niños fortalecen conexiones neuronales que facilitan el aprendizaje posterior, mejoran la concentración y fomentan la creatividad. La estimulación sensorial también ayuda a regular las emociones y contribuye al desarrollo del lenguaje, ya que al interactuar con diferentes texturas, sonidos y olores, los niños amplían su vocabulario y capacidad de expresión.
Además, la estimulación sensorial favorece la autonomía, ya que invita a los niños a descubrir y experimentar por sí mismos, promoviendo la curiosidad y la motivación por aprender. Por eso, en la educación infantil es esencial crear ambientes ricos en estímulos sensoriales y proponer actividades que involucren todos los sentidos de forma activa y divertida.
Educación emocional
La educación emocional es fundamental en la etapa infantil porque ayuda a los niños y las niñas a reconocer, comprender y gestionar sus emociones de manera saludable. Durante los primeros años, los niños comienzan a experimentar sentimientos complejos y a relacionarse con los demás, por lo que aprender a identificar y expresar sus emociones es clave para su bienestar y desarrollo social.
Una buena educación emocional favorece la autoestima, la empatía y las habilidades sociales, facilitando que los niños establezcan relaciones positivas y resuelvan conflictos de forma pacífica. Además, les proporciona herramientas para afrontar situaciones difíciles y desarrollar la resiliencia, es decir, la capacidad de adaptarse y superar obstáculos.
Incorporar la educación emocional en la educación infantil contribuye a crear un ambiente seguro y afectivo, donde los niños se sienten valorados y escuchados. Esto potencia su motivación y disposición para aprender, ya que un estado emocional equilibrado favorece la concentración y la creatividad.